domingo, 10 de enero de 2016

Bailarle a la vida
sin miedo a caer,
porque caer
significa ir hacia adentro
en los brazos de la profundidad.
Escuché al viento,
él habló.
Escuché al silencio,
él me cantó
Escucha a mi corazón,
él me guió.

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  Ningún otro día volverá a ser hoy. Ningún otro marzo será como este. Pero todos los años florecerán las glicinas.