jueves, 8 de noviembre de 2018


Con brillo y en soledad crecen los helechos, sobre el techo de una terraza olvidada.
¡Son tan alegres y vibrantes!
Entre sus brazos esbeltos, elegantes, amparan a nuevos grillos, y atardeceres que prometen regresar mañana. Si los alientan o no ellos crecen igual.
Pureza absoluta.

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  Ningún otro día volverá a ser hoy. Ningún otro marzo será como este. Pero todos los años florecerán las glicinas.