jueves, 26 de abril de 2018

Cada día que vivo, me convenzo más de que el desperdicio de la vida está en el amor que no damos,en las fuerzas que no usamos, en la prudencia egoísta que nada arriesga,y que, esquivándose del sufrimiento, hace perder también la felicidad.



 
 

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  Ningún otro día volverá a ser hoy. Ningún otro marzo será como este. Pero todos los años florecerán las glicinas.