domingo, 8 de octubre de 2017


.No estaba perdida  Estaba buscándome . Florecer en el desierto era parte de mi mapa de ruta. No elegí el punto exacto , el lugar me encontró y me entregué a su santidad . Lo respeté y veneré. Entonces sin planearlo, sin esperarlo, me convertí en mi propia medicina. Me siento bendecida.





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  Ningún otro día volverá a ser hoy. Ningún otro marzo será como este. Pero todos los años florecerán las glicinas.