Con tan poco y tan plena. Tibio colchón de hierba fresca con pimpollos violetas, que se cierran al sentir la noche de luna cuarto creciente, asomada en el horizonte. Tantos sonidos regalados sin precio, tantas fragancias puras sin etiquetas, tanto amor en mis manos, en mi corazón. Me siento bendecida, soy una mujer con vida.
Gracias.
Gracias.
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